Las mieles que da el trabajo
La
colmena, un informe especial emitido por Radio Universidad,
recibió el primer premio a la producción radial
en el Día del Periodista. Se trata de un envío
que resalta la labor de mujeres y hombres nucleados en una
cooperativa de trabajo para construir sus propias viviendas.
POR FABIÁN
ROJAS
Norma Riveros, en diálogo con
esta revista, repite varias veces la misma teleológica
idea: “Torcer el destino”. Con esa construcción,
la periodista alude a la práctica de movilizarse para
ahuyentar la certera posibilidad de una existencia perenne
en la indignidad más execrable. Y cuenta que hay mujeres
y hombres, diseminados por distintos departamentos de San
Juan, que gritan “existimos y tenemos derechos”.
Desde esa sola proclamación, la dignidad parece sacudirse
el polvo denso de la miseria y la postergación. Y entonces
se juntan y cooperan y se ayudan y construyen. Norma y Marcelo
Moreno vieron el fenómeno muy de cerca y no dudaron
en establecer la analogía precisa: “Son laboriosas,
incansables y creativas. En ese mundo cada una tiene un rol
y todas lo cumplen. ‘Hay que vivir, no sobrevivir’,
pareciera ser el lema de las abejas… Es una perfecta
cooperativa de trabajo…”. Tal es el texto alegórico
que introdujo a los oyentes en una realidad escasamente difundida
por los medios: mujeres y hombres indigentes cual abejas con
sus roles repartidos en una cooperativa construyendo sus viviendas
de material para abandonar sus ranchos. La colmena fue el
título de ese documental de catorce minutos y cinco
segundos difundido en Radio Universidad la mañana del
último lunes 29 de mayo. Días más tarde,
el envío compartía con Radios Colón y
Nacional el primer premio a la producción radial en
el marco del Día del Periodista.
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El informe La colmena fue ambientado
con música instrumental que imita los sonidos
de la naturaleza y dota al espacio de armonía.
Hay momentos en que la música es más
importante que las palabras y viceversa. “También
usamos un sonido especial que tiene que ver con
el sonido de las abejas y el viento. Sonidos que
eran fragmentos del track musical”, indica
Norma Riveros.
El envío duró 14 minutos con 5 segundos.
“Creo que para un informe es un tiempo exacto”,
apunta la periodista y locutora del documental.
En el informe se van alternando los testimonios
de las mujeres de la cooperativa y de algunos funcionarios
provinciales. Hay sonido ambiente con las voces
de los trabajadores y ruidos de máquinas.
El final del envío entrega un testimonio
fuerte de una de las trabajadoras: “Yo me
lluevo, le soy sincera, me entra tierra por todos
lados… Yo digo que el día que ya esté
dentro (de la nueva casa) voy a llorar todo el día…
de alegría, de saber que va a llover y voy
a estar tranquila.” |
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El rescate
“Siempre rescato temas que tengan
que ver con la problemática social: la educación,
la salud, la seguridad, lo habitacional. En este caso fuimos
a Rawson. Sabía de algunas mujeres que habían
decidido torcer cierto destino. Se reunieron, pidieron ayuda
y descubrieron que hay un plan llamado Programa Federal de
Emergencia Habitacional, en el que las asesoraron para constituir
su propia cooperativa y construir sus viviendas. El gobierno
nacional las proveyó de apoyatura técnica y
de materiales”, cuenta Norma Riveros, periodista de
Radio Universidad, quien junto a Marcelo Moreno, estudiante
de Comunicación, llevaron adelante la investigación,
la producción y la realización periodística
y técnica de La colmena.
Esa cooperativa de Rawson estaba integrada en parte por cinco
mujeres. El nombre de la asociación es 11 de noviembre,
fecha en la que empezaron a realizar los trámites legales
para formar la cooperativa. “Ellas se subían
al andamio, pegaban ladrillos, hacían la mezcla. Una
mujer iba y buscaba los materiales, otra cuidaba los niños
de las que trabajaban. Eran una organización. Se sentían
hasta pequeñas empresarias, porque les daban el dinero
y les pedían que lo hicieran alcanzar para lo que estaba
destinado. Y recibían la ayuda de algún marido
o vecino, a quienes les pagan un Plan Jefe de Hogar y colaboran”,
detalla Norma.
En foco
El tópico de los premios del Día
del periodista es que los trabajos reconocidos guarden la
sustancia de haber servido para ayudar a mejorar la sociedad.
Norma Riveros no desafina con el enfoque y dispara: “Creo
que los medios tienen que cumplir el rol de servir de herramienta
de los que menos tienen para ir hasta el poder y decirles
‘hagan’. No desde el poder a la gente. Es decir,
estar con esa gente y de ahí subir. No tenemos una
empresa en la que vendemos éxitos y alegría.
Aspiro a movilizar, no a entretener. Para eso tengo que salir
a buscar la mayor cantidad de fuentes de manera que me aleje
de mi subjetividad y me acerque a la objetividad. Es como
que estoy dando herramientas que me sirven a mí y a
la audiencia, y ésta hace su valoración crítica
con todos los elementos que le doy”.
En medio de tanta declaración casi axiomática
para el universo de los mass media, aquí las luces
se encienden para que entre en escena la arcaica dicotomía
objetividad-subjetividad. “Este espacio se inserta dentro
de lo que sigo pensando que deben aprender los chicos de la
universidad. Hay que alejarse de enseñarles que tienen
que ser objetivos, porque se sabe que no se puede serlo porque
tenemos una historia personal que te hace pararte aquí
o allá. Hay que pedir muchas fuentes, lograr mucha
pluralidad. De ahí es posible alejarse de la subjetividad
y seguir buscando la verdad”, expone la comunicadora.
El touch de gloria
No es novedad alguna que vivimos en una
sociedad de consumo, y que en esta realidad las producciones
de diversas índoles son catapultadas a lugares estatuarios
siempre y cuando hayan logrado para sí ciertos laureles.
Pero, habrá que decirlo, en el caso de “las abejas”
el éxito suena a justicia, y he aquí el fundamento
de esta nota. “Cuando de algunas cátedras nos
piden el CD para escuchar el envío nos gusta, nos sentimos
bien, pero también duele un poquito. Es una idea exitista,
porque ganamos el primer premio, pero nosotros siempre hemos
venido haciendo este trabajito”, dice Norma.
Radio Universidad, hasta este año, sólo había
logrado menciones. Esta es la primera vez que recibe un primer
premio. Norma Riveros, de extensa trayectoria profesional,
también. “Ahora queremos seguir con este trabajo
porque me di cuenta cómo se sintieron las mujeres cuando
fuimos a visitarlas y les dijimos que éramos empleados
de la radio. Nos dieron todo. Por eso entendemos que ellas
son las depositarias de este premio”, declara la periodista.
La iniciativa comunicacional no llegó a su techo con
el reconocimiento del 7 de junio pasado. La idea que da vueltas
es editar toda la materia prima informativa y enviarla a los
medios situados en los límites de la provincia, en
las fronteras. Norma lo explica: “Queremos ir al menos
una vez al mes y en un día rescatar todo, volvernos,
hacer un trabajo como éste y que luego vuelva a ese
medio. Ese es nuestro objetivo para este año”.
A
dos voces Para
el informe especial, los realizadores se trazaron la
idea de obtener los testimonios de ambas partes del
proceso: la oficial y la comunitaria. “Primero
tratamos de buscar paralelismos entre las abejas y esas
mujeres. Después me dije ‘quiero que la
audiencia escuche lo que estas mujeres saben de este
programa habitacional y que luego también quien
lo instrumenta en San Juan lo explique”, repasa
la periodista. Efectivamente, en La colmena el entonces
interventor del Instituto Provincial de la Vivienda,
Juan Terranova, dijo que “el gobierno nacional
implementa este plan que está ideado para que
los fondos destinados al asistencialismo se dediquen
a la construcción de viviendas. Pero en el camino
deben ir dejando implementadas cooperativas de trabajo
en todo el marco legal. Al finalizar este proceso, la
gente se encuentra con una vivienda que forma parte
de su patrimonio familiar y ha aprendido un oficio en
el tránsito”.
En tanto, una de las mujeres de la cooperativa deslizó:
“Hemos tenido que estar con una máquina
hormigonera, cargándola, pasando material. Yo
me subía a los techos y clavaba tejas o maderas,
o hacía de todo un poco… Nos unimos como
cooperativa y cuál de todos necesitaba trabajar
más, mujeres y hombres. No significa que porque
terminemos de construir las viviendas en ese lugar todos
vamos a tener casa. Nadie nos ha prometido nada…”
“Hablo de Estado”
“Yo no hablo de gobierno,
hablo de Estado, que somos nosotros. Pero con Marcelo
dijimos, al principio, están solos, porque el
Estado no está. Después se acercó.
Yo privilegio el trabajo, por eso es que pusimos en
La colmena los sonidos de las máquinas mezcladoras
y las amoladoras. Que quede claro: primero está
el trabajo y después está el poder político
diciendo lo que siempre dice. La idea fuerza del envío
fue las ganas de esa gente de torcer el destino a través
del trabajo.” (Norma Riveros) |
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