Revista La U

Cuando el aula calla, el bullying hace ruido

En San Juan, 6 de cada 10 jóvenes aseguró haber sufrido bullying. Foto: Gentileza

Por Yanina Páez

Durante el mes de abril, distintas escuelas de San Juan y del país se vieron atravesadas por amenazas de tiroteos que generaron preocupación en las comunidades educativas. Estos episodios encendieron alertas sobre la violencia en entornos escolares y volvieron a poner en foco una problemática de fondo: el bullying.

Especialistas coincidieron en que estos hechos no pueden analizarse de manera aislada. La licenciada María Zysman, directora del equipo Libres de Bullying, llegó a la provincia para brindar una charla a docentes, familias y la comunidad educativa, tanto de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) como para el resto de San Juan. En su visita explicó a Revista U que “el bullying sigue estando, se moderniza, cambia, pero está presente”, y advirtió que muchas de estas situaciones están atravesadas por el contexto actual y el impacto de lo digital.

María Zysman, directora del equipo Libre de Bullying en la charla brindada en la UNSJ. Foto: Paula Farías

En ese sentido, remarcó la importancia de la intervención adulta: “Frente a un gesto discriminatorio o una palabra humillante, tiene que haber alguien que intervenga y ponga palabras. Nosotros tenemos un rol de autoridad que cuida, enseña y explica”.

Las jornadas realizadas en la UNSJ, con amplia convocatoria, permitieron no solo reflexionar desde lo teórico, sino también escuchar experiencias concretas.

Por otra parte, Xama U dialogó con estudiantes universitarios sobre como atravesaron situaciones de acoso en las diferentes escuelas donde cursaron su secundaria. Rocío Baigorrí relató uno de los hechos más complejos: “Sufrí mucho acoso en la secundaria, en el turno mañana, y me tuve que cambiar al turno tarde”. También señaló la falta de acompañamiento institucional: “Los preceptores no hacían nada para defenderme”. Las consecuencias fueron profundas: “Tuve varios intentos de autolesión y tres internaciones”, explicó. Hoy, en tratamiento, busca herramientas para salir adelante: “Uso la música y otras actividades para no enfocarme en eso”.

El acoso por cuestiones físicas aparece como una de las formas más frecuentes. Lisandro Núñez contó: “Me comparaban con personajes de caricaturas por mi peso”. Frente a eso, decidió cambiar hábitos: “Empecé a hacer ejercicio, ir al gimnasio y bajar de peso”, y agregó que “el colegio es donde más se sufre esto”.

Por su parte, Bautista Rojas contó: “Mi mayor problema fue en la primaria, por mi contextura física”, aunque destacó un cambio posterior: “En la secundaria mejoré mi autoestima”. Para él, el entorno fue clave: “Tuve la madurez de elegir mejor a mi grupo de amigos”.

Para Zysman, el desafío es comprender que estas violencias forman parte de una trama más amplia. “El bullying es una conducta dentro de un espacio de convivencia. Puede darse en la escuela, pero también en otros ámbitos donde hay pares”, explicó. Y agregó que muchas veces se sostiene por la dinámica grupal: la exposición, la burla y la necesidad de pertenencia.

En este contexto, las amenazas recientes funcionan como una señal de alarma. No solo por su gravedad, sino porque evidencian tensiones que se gestan en la vida cotidiana de las instituciones. La intervención temprana, el acompañamiento sostenido y la escucha activa aparecen como claves para prevenir que la violencia escale.

Radiografía del bullying en San Juan

Los datos más recientes del Observatorio de Argentinos por la Educación reflejan una situación preocupante en San Juan. Según los informes actualizados a 2026, 6 de cada 10 niños y niñas experimentan situaciones de bullying, muchas de ellas potenciadas por el uso de redes sociales.

En el nivel primario, el 40% del alumnado afirma haber sufrido discriminación, mientras que más de la mitad, un 56%, asegura haber presenciado agresiones entre pares durante el último año. A su vez, un dato que complejiza aún más el escenario es que el 34% reconoce haber ejercido algún tipo de agresión hacia otros compañeros o compañeras.

Entre los motivos más frecuentes aparecen el aspecto físico, los gustos personales y la orientación sexual o identidad de género. Además, el informe advierte que la problemática no se distribuye de manera uniforme: la discriminación es más frecuente en escuelas estatales (42%) que en instituciones privadas (21%), una tendencia que también se replica a nivel provincial.

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