Un programa del Instituto de Geología de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales se propone inventariar y preservar el patrimonio geológico y paleontológico de San Juan. Hay un antecedente de valorización en Loma de las Tapias, a 20 km de Capital. Asoma Puchuzum como un gran reservorio de fósiles.
Por Fabián Rojas
A unos veinte kilómetros de la Ciudad de San Juan, entre Ullum y Albardón, se encuentra el sitio Loma de las Tapias, un reservorio geológico y paleontológico de hasta ocho millones de años de antigüedad, de importante riqueza documental, en que se hallan distintos vestigios geológicos y fósiles de mamíferos, como gliptodontes y toxodontes. Ese lugar comenzó a ser considerado Área Natural Protegida y a habitar en la conciencia de muchos sanjuaninos, gracias al trabajo de profesionales del Instituto de Geología “Dr. Emiliano Aparicio” (INGEO), de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Con este antecedente, Víctor Hugo Contreras y Adriana Bracco, investigadores de ese instituto, hoy dirigen y codirigen respectivamente el “Programa de inventario, preservación y uso sustentable del patrimonio geológico y paleontológico de la Precordillera de San Juan y regiones vinculadas, Argentina”.
“Acá la idea es trabajar siempre mancomunadamente con instituciones como los municipios y las escuelas de los departamentos; es la mejor manera de concientizar sobre lo que tenemos”, enfatiza el profesor Víctor Contreras. Eso fue parte de la labor en Loma de las Tapias. Ahora, el presente Programa ha comenzado por trabajar con los sitios Puchuzum y el Bosque Petrificado de Barreal, ambos de Calingasta. “Vamos a presentar propuestas de preservación en el municipio. Puchuzum posee una cantidad de fósiles impresionante, por ejemplo un antecesor fósil del pez Madrecita de agua, y huellas de aves y mamíferos. En el Bosque Petrificado hoy la minería trabaja con la extracción de bentonita. Allí quedan al descubierto troncos petrificados. La sugerencia es cuidarlos mediante una técnica, y la idea con esos lugares es preservarlos, hacerlos sustentables y sostenibles”, asegura Contreras. Existe también otro trabajo en ciernes en la valorización del Cerro Valdivia, en el que trabajarán con la Municipalidad de Pocito. “Ahí hay fósiles importantes y la idea es hacer un proyecto turístico, interesa lo paisajístico y marcar pautas para el uso y preservación. Sus rocas son muy antiguas, tienen más de 500 millones de años”, señala. Otros sitios a preservar son La Ciénaga de Huaco, Quebrada de Talacasto, el Bosque Petrificado de Marayes. Las acciones en su conjunto apuntan a involucrar los sitios de riqueza geológica y paleontológica en leyes de áreas protegidas.
El peligro subyacente en la preservación de esos documentos en suelo sanjuanino tiene que ver, lógicamente, con la actividad humana, tanto productiva como deportiva o de esparcimiento. “Entonces es muy importante trabajar con los municipios. Incluso se podría canalizar todo por el lado de la explotación turística, y hacer un guión en que los pobladores tengan una función mediante actividades de servicios”, dice el investigador.
Por todo ello, los objetivos del Programa buscan identificar y valorar elementos del patrimonio geológico y paleontológico; proponer a las autoridades acciones para su preservación; ampliar el conocimiento público sobre el origen y procesos que conformaron la Precordiillera de San Juan; fortalecer la identidad de los pobladores locales y de los visitantes con el patrimonio geológico y paleontológico de la Precordillera, y diseñar y preparar itinerarios. ///