“No es sólo construirlo, lo difícil residirá en operarlo”, dice, sobre el Túnel de Agua Negra, Juan Marcet, director de la Escuela de Caminos de Montaña de la UNSJ. Las medidas de seguridad cuando el túnel funcione fue una de las principales conclusiones del reciente seminario realizado en San Juan.
Por Fabián Rojas
Entre distintos temas abordados en el reciente “Seminario Internacional de la PIARC sobre Explotación de Túneles Carreeteros Binacionales de Montaña”, tópicos fundamentales fueron la seguridad y el cuidado en la coordinación binacional de la administración de túneles. “El Túnel de Agua Negra será muy particular por muchas cosas, pero además por ser binacional. Esto es una complicación más. No es lo mismo manejar un túnel dentro de un país, que hacerlo entre dos países, para lo cual hay que acordar muchos puntos”, alerta a Revista La U el ingeniero Juan Marcet, director de la Escuela de Ingeniería de Caminos de Montaña (EICAM) de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ. Esta unidad fue, junto a la Permanent International Association of Road Congresses (PIARC) –Asociación Mundial de la carretera-, la organizadora de ese seminario.
En ese marco, Marcet brindó una conferencia titulada “El Túnel Internacional de Agua Negra: posibilidades y desafíos técnicos de un hito de integración regional”. “Yo pedí a PIARC este seminario porque el mantenimiento de estos túneles, y sobre todo su operación, requiere de extremo cuidado y personal muy idóneo. No es sólo construirlo, que ya de por sí es una gran complejidad, sino que lo difícil reside en operarlo. Debe hacerse acuerdos binacionales y tener mucha precaución y preparación en equipos de ambos lados. Esto fue una de las conclusiones. Hay que ver cómo se prepararon en otros países para operar túneles importantes en el mundo”, dice Marcet.
Centros de controles
En la futura obra de Agua Negra deberá haber un centro de control general instalado en cualquiera de los dos países, administrado entre argentinos y chilenos, alternándose. O bien podría haber un centro en cada país, eso es un tema a definir, pero lo seguro e imperioso es que debe existir coordinación. “Este centro contará con los aparatos relacionados con el funcionamiento del túnel. Tomará decisiones como reforzar la ventilación artificial ante contaminaciones de camiones, por ejemplo”, señala el director de la EICAM. Además habrá un centro de control local en cada país, ubicados antes de las entradas a los túneles. Estos centros contarán con servicios de bomberos, emergencias médicas, auxilios mecánicos y vialidad invernal para los accesos (esto es para que equipos viales despejen el hielo de la ruta en la inmediatez de los egresos de los túneles).
La importancia de ser dos
Los futuros túneles, de alrededor de 14 kilómetros de extensión, serán uno de ida y otro de vuelta y ambos estarán 78 por ciento en el lado argentino y el 28 en la parte chilena. “Una medida importantísima es haber proyectado dos túneles, distanciados entre sí entre 40 y 50 metros, porque de esa manera se evita la posibilidad de choque frontal. Además, las dos trochas de cada túnel permitirá a un vehículo sobrepasar a otro que eventualmente vaya a marcha lenta”, valora Juan Marcet. Los túneles tendrán, cada 250 metros, galerías de conexión entre ambos. Si existiera algún incidente en el camino dentro del túnel, el conductor puede buscar la salida más cercana y volverse en sentido contrario. Algunas de esas conexiones son más anchas para que puedan entrar vehículos de auxilios. En total, los túneles contarán con 49 galerías. Respecto de la iluminación, el sistema de provisión de energía será llevado adelante por los dos países.
Coordinar
No existe una legislación mundial que hable de la gestión de control en túneles binacionales, por lo tanto la coordinación entre Argentina y Chile es esencial. “Hablamos de posibles accidentes o incidentes en el interior de un túnel. Según en qué parte del túnel se produzca un incidente, será el país al que pertenezca esa parte el que deberá enviar auxilios. Entonces, si el siniestro se produce del lado argentino, será este país el que auxilie, y habrá un comando en Argentina al que habrá que subordinarse. Lo mismo sucederá cuando corresponda al lado chileno. El problema es cuando no hay un jefe sino dos”, alerta el ingeniero Marcet. Según el profesional, esto quedó demostrado en el incendio producido en el Túnel del Monte Blanco, entre Francia e Italia, en 1999, en el que fallecieron cerca de 40 personas. “Ahí hubo descoordinaciones entre las dos administraciones, las cuales dificultaron las tareas de rescate”, señala. ///