JÓVENES EN SITUACIÓN VULNERABLE CREAN PRODUCTOS AUDIOVISUALES
Historias mínimas
Un proyecto del Departamento de Ciencias de la Comunicación permite a jóvenes del Instituto Nazario Benavídez y del "Proyecto Juan" realizar producciones audiovisuales. Se erige como herramienta para la construcción de ciudadanía en sectores vulnerables.
Por Fabián Rojas

Los martes a la mañana, más de veinte adolescentes y jóvenes del Instituto Nazario Benavídez y del "Proyecto Juan" son productores y actores de sus propias historias. Historias pequeñas, cotidianas, mínimas, en que ellos mismos se ven proyectados contando de sus quehaceres o inventando algún relato. "La tarea es iniciarlos en acciones mínimas respecto de la realización audiovisual para que puedan manejar una cámara y tomar fotos. Empezamos con cámaras fotográficas digitales, haciendo fotonovelas y así se iniciaron en el proceso del relato", cuenta la Lic. Sandra Buso, directora del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UNSJ, y encargada, junto a otros profesionales de esta Universidad, de esa labor desarrollada en el Instituto Nazario Benavídez. Luego, los jóvenes son incentivados para que construyan historias. "Tratamos de que ellos, con nuestra ayuda, realicen la historia, produzcan el guión para después llevarlo a un corto cinematográfico", señala Buso.
El proyecto tiene por objeto entender al cine como un instrumento de fortalecimiento del capital cultural y como una herramienta para la construcción de ciudadanía en sectores vulnerables. Se denomina "El cine como texto pedagógico. La comunicación audiovisual como motor para el cambio social", y consiste en trabajar con adolescentes y jóvenes, todos varones, en situación vulnerable en la producción de cortos cinematográficos, en el aprendizaje del lenguaje audiovisual y la realización de lectura crítica de documentales. Se trata del resultado de un proyecto de extensión del Departamento Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales y de un convenio con la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia.
Motivar, es la tarea
"Desde hace tiempo realizamos distintos trabajos en los Centros de Actividades Juveniles (CAJ) y centros de rehabilitaciones -explica Sandra Buso-. A fines de 2011, la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia nos propuso trabajar con el Instituto Nazario Benavídez". Con este Instituto trabajan desde julio pasado, y lo hacen con dos grupos diferentes, con problemáticas distintas, porque están incluidos jóvenes del Instituto Benavídez, de Zonda, con causas penales, y jóvenes del "Proyecto Juan", de Santa Lucía, que tienen problemas de adicciones. En total son unos 24 jóvenes. "La verdad es que ellos esperan el taller, aunque cuando vamos, todos los martes a la mañana, a veces nos encontramos con algunos de ellos que están deprimidos, sin ganas de nada. Muchas veces es difícil motivarlos", asume la directora del proyecto.
Posibilidades
Cada encuentro con los jóvenes es una posibilidad distinta. "El uso de las tecnologías les llama mucho la atención, pero siempre los instamos a mirar cortos que muchas veces versan sobre la Argentina cotidiana, la Argentina por dentro, en la que ellos se reconocen. Y lo más importante es que hay relatos, pero no hay actuación, entonces les sirve como modelo", apunta la profesional.
Ese ejercicio es un disparador de charlas y ahí comienza el reconocimiento de relatos: qué se cuenta, quién lo hace, etc. Así, ellos luego construyen, con imágenes, historias. "Son historias mínimas, porque tienen dificultades para escribir, y también hay quienes no saben leer ni escribir. Entonces hay que sortear eso", admite Sandra Buso.
Narrar sus creaciones
Los jóvenes se entrevistan entre ellos. De allí emerge un formato generalmente documental. Por ejemplo, cuentan en un corto cómo realizan sus mandalas para regalar. Así, van narrando para la cámara ese proceso creativo. Otra de las técnicas de acción es proponerles, a partir del comienzo de un cuento, que ellos lo completen, y eso es llevado a la cámara. "La idea no es contar la historia de ellos -remarca Buso-. No se buscan sus testimonios, sino que ellos puedan reflejar situaciones de sus tareas y creaciones".
Ya hay productos generados por los jóvenes. Por ejemplo, fotonovelas, con fotos e historias generadas por ellos. En cuanto a audiovisuales, los editarán los encargados del proyecto, pero una decisión judicial será la que dictamine qué se hará con esos materiales.
Les gusta mucho verse con sus compañeros en fotos y en audiovisuales", dice la Lic. Buso, quien junto al resto de los profesionales imprimen las fotografías para que los jóvenes, en el cursado de un taller de carpintería, las enmarquen para regalar. "Siempre muestran una fuerte necesidad de hacer algo para sus familias", cierra la encargada del proyecto.
