Revista La U

El método que permite predecir la gravedad de terremotos

Por Daniela Albarez

A veces, la ciencia parece ocurrir en un plano lejano, casi abstracto. Sin embargo, en los pasillos del Instituto Geofísico Sismológico Volponi (IGSV), que depende de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), el trabajo diario tiene los pies —y la mirada— puestos en la seguridad de las poblaciones. Allí, el ingeniero Orlando Álvarez lidera una investigación que utiliza la gravedad terrestre como un termómetro de la actividad sismológica global.

El mensaje de la gravedad

Para entender el trabajo de Álvarez, hay que desaprender la idea de que la Tierra es una esfera lisa y uniforme. «Siguiendo los principios de Newton, sabemos que entre dos masas existe una atracción. La Tierra tiene distintas densidades: el agua de los océanos es menos densa que la corteza, y el interior terrestre tiene sus propias variaciones», explica el investigador.

Esas diferencias de densidad generan variaciones en el campo de gravedad. Utilizando satélites que orbitan a altitudes de entre 250 y 500 kilómetros, los científicos pueden detectar cómo la masa de la Tierra atrae o repele a estos dispositivos. Al cruzar esos datos con sistemas de GPS de alta precisión, se obtienen mapas de anomalías. En estos mapas, las zonas donde se está acumulando presión o donde la corteza está sufriendo deformaciones invisibles para el ojo humano, «brillan» con datos técnicos que el equipo de la UNSJ sabe interpretar.

El puente entre San Juan e Indonesia

A pesar de que San Juan es una provincia mediterránea, la metodología desarrollada aquí es ideal para estudiar los márgenes oceánicos, donde ocurren los terremotos más grandes de la historia. Esto llevó a que la agencia geodésica de Indonesia se pusiera en contacto con el profesional sanjuanino.

Indonesia es un archipiélago que vive bajo la amenaza constante de tsunamis y sismos subacuáticos, como el catastrófico evento de 2004. «Ellos han visto que hay una región con una anomalía muy importante al sur de la isla de Java. Viendo mis trabajos en otros grandes terremotos, nos contactaron para que les enseñáramos a desarrollar esta metodología y comparar resultados», relata Álvarez. El objetivo es determinar si esa anomalía es el preludio de un gran terremoto en preparación.

Predicción vs. Prevención

Uno de los puntos más sensibles de la entrevista es la posibilidad de predecir sismos. Aunque países como China han logrado predicciones con rangos de error de 10 kilómetros y un mes de margen, Álvarez pone el foco en la responsabilidad social del comunicador y el científico.

Para el investigador, el «cuándo» sigue siendo la pregunta más difícil, pero el «dónde» y el «qué magnitud» son datos que su método ya permite delimitar con asombrosa claridad.

Ciencia útil para la comunidad

El prestigio internacional de esta investigación no nubla el objetivo local del Instituto Volponi. Álvarez destaca que el instituto no es un «laboratorio cerrado», sino un ente activo en la sociedad argentina.

El Instituto compite en calidad con empresas internacionales de vanguardia, demostrando que la universidad pública argentina no solo produce conocimiento teórico, sino soluciones tecnológicas estratégicas para el desarrollo y la seguridad del país.

El mapa de los gigantes

La metodología del Ing. Álvarez no es nueva; lleva 15 años de perfeccionamiento. Ha sido aplicada para estudiar los eventos más significativos del siglo XXI:

-Terremoto de Maule (Chile): Donde se obtuvieron resultados excelentes en la delimitación de la ruptura.

-Terremoto de Tohoku (Japón): El evento que afectó a la central de Fukushima.

-Anillo de Fuego: Recientes estudios en Alaska y la península de Kamchatka (Rusia) confirman que el método es aplicable a cualquier geografía del mundo.

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