Revista La U

Marcas del pago

Edición especial Aniversario Fundación de San Juan

Por Fabián Rojas

Entre otras conceptualizaciones, puede decirse que la antropología estudia en profundidad al ser humano, al hombre como ser genérico, puede abordar desde sus orígenes hasta las variadas modalidades en que se cimienta una sociedad. Y ahí las personas construyeron y construyen cultura, folclore expresivo de un pueblo. Entonces, ¿qué distingue antropológicamente al ser sanjuanino? O ¿qué cosas usaron sanjuaninas y sanjuaninos para distinguirse? “Allí aparecen los elementos que han sido entendidos como representativos de lo local, la semita, las vides, el sol, lo huarpe, todo lo que cabe dentro de la palabra desierto, entre otras. Estas ideas, imágenes, conceptos, modos de producción, son folclorizados y reafirmados como parte de lo propio en procesos de conformación de identidades colectivas”, afirma el antropólogo Diego Garcés, docente del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de San Juan.

Pase nomás 

Desde una óptica general, hay atributos, caracterizaciones, que tiene la persona de San Juan, como la hospitalidad y la amabilidad. Son rasgos provincianos pero cada provincia define matices. En otros tiempos tal vez se diría “gaucho” o “gaucha”, y ahora también, por qué no. “A los forasteros les convidamos buen vino y les servimos comida caliente. Me arriesgaría a decir que esto podría devenir del hecho de que la historia de la conformación de las provincias en constante tensión con gobiernos federales, ha hecho que esté en nuestro ADN recibir a quienes se atreven a la travesía del desierto”, expone el Licenciado en Antropología. Y Revista U agrega: también cuando hay una guitarra y pinta una tonada, esa estrofa final llamada cogollo suele ser para los y las que llegan.

Esp. Diego Garcés: «Olvidamos la huella étnica de nuestra provincia».

En la provincia del no me acuerdo

Garcés sostiene que, si de tradición se habla, San Juan tiene “un componente étnico vinculado principal, aunque no estrictamente, a lo huarpe; y, por otro, un componente migrante que siempre termina imponiéndose sobre el mundo indígena”. “Tendemos a imaginar a San Juan más como el resultado de la conformación de elites viñateras que como la colonización de estos grupos de la frontera con el indio. Como efecto de esto olvidamos la huella étnica de nuestra provincia”, dice.

Otro Sirah con el Negro Villa

La industria vínica y la vitivinicultura aún están de pie entre en la cultura sanjuanina. Pero, tal vez por ser San Juan zona sísmica, están de pie, pero no lucen firmes. “El destino del vino ha sido catastrófico en términos de consumo y competencia con otras bebidas populares como la cerveza. Todo esto reordenó el esquema productivo de San Juan y quizás a eso obedezca el declive de esa industria. Más allá de eso seguiremos tomando vino y cantando canciones del Negro Villavicencio. Esa modalidad de consumo, salir de noche porque de día hacen 45 grados, beber vino, no se nos quita aunque en la góndola los vinos sean todos mendocinos”, remarca Diego Garcés.

San Juan minero

En medio del transnacionalismo que ruge entre la minería local, el antropólogo recuerda que Sarmiento fundó la Escuela Industrial de la UNSJ “como la Escuela de Minas en 1873”. “Al menos desde entonces la minería forma parte de la cultura sanjuanina”, anota. Y señala que “desde las últimas décadas San Juan, al menos desde el discurso gubernamental, reafirma su identidad en relación a la actividad minera”. “Desde las camisetas deportivas con la leyenda ‘San Juan Minero’ a la realización de megaferias mineras a donde asisten estudiantes de todas las escuelas provinciales, el modo de producción que sostiene a la provincia comienza a conformar parte constitutiva de la identidad provincial”, apunta.

La Punta de espalda o la vida menos insoportable

El corte de carne de asado Punta de espalda es sanjuanino (ver nota Entre Chucuma y 25 de Mayo).

-Si le digo “Punta de espalda”, desde la antropología, ¿qué se puede decir?, pregunta esta revista al también especialista en Docencia Universitaria. “Diría que aquí tenemos un gran ejemplo de cómo se construye la singularidad de un pueblo. Tenemos un elemento común a todo un país, comer carne asada, sin embargo, una forma particular de generar ‘un corte de asado’ puede ser imaginado colectivamente como un rasgo distintivo. Luego se busca alcanzar que San Juan sea la única provincia en donde este corte se venda o que por lo menos se reconozca que dentro de sus fronteras está el origen. Y así se llega hasta el Festival Provincial de la Punta de espalda. Para la antropología todos estos procesos de construcción de imaginarios colectivos son rituales que nos ordenan y nos permiten explicarnos qué es ser sanjuaninos o tratar de entender cuál es la singularidad de haber nacido aquí. De otro modo la vida resultaría insoportable”.

 

Imagen de portada: «Lluvia de cuerpos celestes«, intervención al paisaje de la artista visual Mariela Limerutti, subdirectora del “Tornambé – Centro de Creación y Museo de Artes Visuales” de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan. 

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