
Edición especial Aniversario Fundación de San Juan
En cada peña o tertulia folclórica en San Juan se escucha el infaltable pedido de una tonada, porque ésta es el sello distintivo del folclore sanjuanino y cuyano, es parte de la identidad de San Juan. El género musical llegó a estas tierras de la mano de los conquistadores y fue mutando hasta transformarse en lo que hoy día la conocemos como tal.
Por Marcela Ormeño
Para describir la tonada, su contexto histórico, su estructura y su influencia en el ADN sanjuanino hablamos con el músico sanjuanino Jonatan Vera, quien comenzó a estudiar guitarra a los nueve años, luego ingresó a los doce años a la Escuela de Música de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la U.N.S.J. donde continuó estudiando guitarra con Lucía Romero y Omar Atreo Buschiazzo. Actualmente es un músico profesional en actividad desde el año 2002, acompañando a diferentes músicos y cantantes, dentro y fuera del País.
¿Qué es la tonada?
La tonada es una expresión musical y poética de raíz profundamente lírica, nacida de la herencia colonial, la influencia transcordillerana y el sustrato indígena. Su principal sello distintivo es el cogollo: una pausa improvisada en la que el cantor dedica versos cargados de afecto, humor o picardía a los presentes. No es sólo un género musical, es una de las expresiones centrales de la identidad sanjuanina y cuyana.
Jonatan Vera, contextualizó los orígenes y la conformación de la tonada: “Desde el principio fuimos una provincia que estuvo políticamente ligada a la capitanía de Chile, entonces desde ahí y por supuesto desde el Alto Perú, de donde fueron bajando los conquistadores, y junto con ellos el tránsito de la cueca, la zamacueca, la zamba, las que fueron sufriendo distintos cambios y adaptaciones y que luego devinieron en la tonada. (…) Cuando pasamos a ser parte del Virreinato del Río de la Plata, el romancero español le dio la poesía, la lírica nos llega desde España y la impronta musical nos llega desde Chile y Perú. (…) Además tenemos un paisaje que está muy lejos de ser verde, estamos situados en un desierto y eso le dio el ritmo que es mucho más lento. (…) Al principio la tonada era parecida al vals, eran tonadas valseadas o tonadas de estilo, como se usaba en la provincia de Buenos Aires, un trinar lento entre vals y una copla, con la evolución fue ganando más ritmo y también las estrofas, la lírica, se fue acortando porque al principio eran larguísimas”.
Interpretada tradicionalmente al compás de guitarras, guitarrones y requintos, la tonada se distingue por su musicalidad pausada, melancólica y profunda, construida sobre poesías octosílabas. Sus letras reflejan la cosmovisión de su pueblo: el amor, el paisaje, la vida rural, la memoria afectiva y el arraigo a la tierra.

Raúl de la Torre (otro afamado músico sanjuanino) la describe como “un canto o historia de amor por excelencia. En ella caben las despedidas, los encuentros, las pasiones, el amor negado y el amor compartido, su construcción musical es absolutamente diferente a todas las otras conocidas en el campo popular, por su cadencia, la riqueza de su síncopa y la belleza de sus melodías, generalmente asentadas en algunos moldes musicales que en todas ellas en cierto modo se repiten a través del tiempo”.
A lo que Jonatan Vera aporta: “La tonada desde la parte lírica, poética, tiene mucha influencia del romanticismo y tiene poco de expresión contestataria o política, no era muy requerida para expresar cuestiones de lo que pasaba en la actualidad o la política, sino más que nada cuestiones románticas, y así fue evolucionando hasta nuestros días. (…) Sin embargo, hoy tenemos músicos contemporáneos, como Daniel Giovenco, que le aportaron una intención más social a la tonada”.
“De borracho se olvidaba, que en la esquina agazapada lo esperaba entre los yuyos su pobreza, y el sermón que le encajaban, que de a poco lastimaba le devuelven poco a poco su tristeza…” (Giovenco Daniel; tonada de su autoría: La del Ferro).
El arte del Cogollo
Los escritos teóricos sobre el folclore cuyano profundizan en el cogollo no sólo como un recurso métrico, sino como un rito social. Es el momento íntimo de la serenata donde el poeta expresa su arte de improvisación pura para halagar o congraciarse con el homenajeado.
Vera describe al cogollo como la parte lírica que va al final de la tonada: “Es esa parte dulce, tierna, donde la tonada se dedica al dueño de casa, o a un amigo que cumplió años, o a una chica que se quiere conquistar o enamorar, a un hermano, a un padre, a la madre, al amigo. (…) Es cantada, algunas llevan recitado, y es una dedicación, una ofrenda, un regalo que se le hace a una persona”.
“Deriva su nombre de la cosecha, -siguió explicando el músico-, se llama cogollo a ese último brotecito, racimitos chiquitos que quedan en el parral que por lo general los cosechadores no los cortan porque no les rinden para llenar rápido la gamela y así poder sumar fichas. (…) Entonces se deja para el final o se dejan colgados en la parra y esos son los cogollitos, que el dueño de la finca después aprovechará para su consumo o hacer el vino que queda para la casa”.
Con respecto al estilo de la tonada, Jonatan describe: “Es una música de nuestro folclore que no tiene coreografía, que no tiene danza, y como la tonada no se baila, entonces te obliga a quedarte en el lugar escuchando. (…) Cuando se canta en una reunión, en una peña, en cualquier evento, y se pone una tonada dentro del repertorio, es con la intención de ser escuchado, de expresarse de otra manera y que se aprecie lo que el/a músico/a hace”.

“La tonada es muy bien recibida y eso también tiene un poco de delirio -continuó diciendo el músico-, porque como la dedicatoria va al final ninguno de los presentes sabe a quién la va a dedicar el que está cantando la tonada, entonces es una sorpresa aparte de ser un regalo. (…) Esto la verdad tiene una connotación muy linda, porque los presentes se ponen muy ansiosos al escuchar la tonada, porque más allá de escuchar la lírica, más allá de escuchar la destreza de los guitarristas que también es algo muy característico del género, esperan la sorpresa del final”.
La tonada es un género musical no sólo sanjuanino sino cuyano, compartido con las provincias de Mendoza y San Luis y si bien no hay registros de donde se originó la tonada, un grupo de folklorólogos cuyanos realizó un trabajo de investigación en el 2008 para esclarecer el origen de una de las expresiones más representativas de la provincia, entre los que participaron Eduardo Baliña y Víctor Aníbal Muñoz.
Ellos manifestaron: “Las nuevas generaciones deben saber que la tonada se originó en San Juan y es parte importante de nuestra identidad (…), hay que dejar sentado que esta expresión nació en San Juan y después fue difundida por las otras provincias”.
“En base a documentos históricos y el estudio de la tradición analizamos la influencia musical que recibió San Juan en la época de la colonia, especialmente de Chile. (…) También recibió la influencia de familias inglesas que se instalaron en Jáchal como los Dougherty, que luego fue Dojorti (Buenaventura Luna). Con esos aportes la comunidad elaboró esa nueva expresión cultural”, continuó explicando Baliña.
“En el siglo XX se produce una gran evolución y desde 1950 la tonada toma un impulso que sigue hasta hoy y que tuvo que ver con el trabajo de folcloristas como Ernesto Villavicencio, Víctor Aníbal Muñoz y Los Caballeros de la Guitarra dan forma a la tonada que tenemos hoy”, terminó diciendo el investigador.
Independientemente de donde se originó, hoy la tonada es un género musical compartido en la región cuyana, por eso el 29 de mayo del 2026 los gobiernos de Mendoza, San Juan y San Luis unieron sus voces y voluntades para postular formalmente la tonada cuyana a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, con el objetivo de resguardar y proyectar internacionalmente una de las expresiones más representativas de la cultura regional.
Foto de Portada: Canal de Youtube Festivales, Peñas y Serenatas
Fotos proporcionadas por Jonatan Vera
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